Un respaldo sirve si cumple tres cosas: es automático, está en otro lugar físico y alguien verificó alguna vez que se puede restaurar.
El error clásico es tener el respaldo en la misma computadora, o en un disco externo que vive conectado. Si pasa algo, se van los dos.
Empieza simple: una copia en la nube y una copia en un disco que se guarda desconectado. Y una vez al mes, prueba abrir un archivo del respaldo.