La temporada alta premia al que se preparó y castiga al que improvisó.
Revisa cuatro cosas con tiempo:
· Inventario: qué se vendió el año pasado y cuándo se te acabó.
· Equipo: si la impresora ya falla en octubre, en diciembre te deja a pie.
· Personal: quién entra, quién capacita y quién cubre los picos.
· Precios: tenerlos actualizados en el sistema antes de que empiece el movimiento.
Una hora de preparación en octubre vale por un día de caos en diciembre.